Recomendaciones de enero de 2016

De milagros y melancolías, Manuel Mujica Láinez (Drácena, 2015)

Con la patente intención de parodiar la historia hispanoamericana, satirizando y subvirtiendo sus mitos y tradiciones, y con una mirada irónica hacia el realismo mágico (en plena época del boom), Mujica Láinez nos narra la historia de una ciudad del Cono Sur, San Francisco de Apricotina del Milagro, desde su fundación mítica hasta la actualidad, poniendo especial énfasis en las figuras (y contrafiguras) de sus líderes, que pasan indefectiblemente de la revolución a la tiranía. Sin abandonar el estilo magistral de novelas como Bomarzo o El unicornio, Mujica Láinez imprime tensión narrativa para que la trama no decaiga y proporcionar así una novela de aventuras, intrigas políticas, exaltación y ambiciones tan apasionante como hilarante.

Pureza, Jonathan Franzen (Salamandra, 2015)

Jonathan Franzen es con seguridad uno de los autores norteamericanos que mejor sabe ahondar en el alma de sus personajes. En Pureza encontramos a Purity (Pureza) Tyler, una joven que al salir de la universidad trata de encontrar una vida que se encuentre a la altura de sus principios morales. En su búsqueda topará con una organización, Sunlight Project, que se encarga de revelar secretos de políticos y gobiernos (un referente muy cercano a Wikileaks). Las nuevas formas de control y de guerrilla urbana, las contradicciones, la inocencia y el dolor, los ideales y las obligaciones que nos impone el mundo moderno serán las claves en las que se mueve una novela que posiblemente en el futuro será un referente para entender estos tiempos.

De milagros y melancolías, Manuel Mujica Láinez (Drácena, 2015)

Tan buenos chicos, Patrick Modiano (Anagrama, 2015)

La identidad y el desarraigo son los temas recurrentes a los que Modiano regresa en Tan buenos chicos. El internado se convierte para un grupo de adolescentes —desatendidos por unos padres ricos que no tienen tiempo ni ganas de ocuparse de ellos— en un hogar donde desarrollarán sus relaciones afectivas. Pero todo tiene un fin y tras el internado tan sólo hay vacío. Dos de estos alumnos nos narran su propia vida y la de otros internos a medida que, por casualidad, se los van encontrando años después, en un juego de espejos entre la infancia y la edad adulta que hace patente la absoluta desubicación e incomprensión del mundo que les rodea. La «atmósfera Modiano», densa, opresiva, espectral, impregna de un halo de irrealidad toda la obra convirtiendo a los personajes en seres ajenos, inasibles, pero con cuyas turbaciones nos identificamos. Uno de los mejores libros de Modiano.

Tan buenos chicos, Patrick Modiano (Anagrama, 2015)

Libros, secretos, Jacobo Siruela (Atalanta, 2015)

Por las páginas de Libros, secretos desfila gran parte de los temas y la ingeniería del ensayo que nos hace deudores de editoriales como Siruela y la propia Atalanta: enigmas, libros secretos, libros mudos, vampiresas, mitos, surrealistas, sonidos que desprenden color y colores mudos. Kant y Shiva. Toda la magia del trabajo editorial de Jacobo Siruela aparece concentrada y resumida en este volumen lleno de erudición y arcano. Un libro fantástico y una lectura más que recomendable.

Libros, secretos, Jacobo Siruela (Atalanta, 2015)

El humor y sus límites, José María Perceval (Cátedra, 2015)

Interesante ensayo que repasa la historia de la risa a través del chiste, la sátira, la farsa, la caricatura o las invenciones humorísticas más cruentas basadas en hechos reales recientes como el atentado en la revista Charlie Hebdo de París. Se repasa la figura universal del bufón como válvula de escape necesaria en la sociedad actual.

El humor y sus límites, José María Perceval (Cátedra, 2015)

Lógica de los accidentes, Nurit Kasztelan (Ediciones Liliputienses, 2015)

A veces, la lectura de poesía provoca encuentros inesperados. Ese tipo de reuniones, casi azarosas, que hacen más habitable el mundo que nos rodea. Esto es lo que sucede cuando cae en nuestras manos Lógica de los accidentes, el último libro de la poeta bonaerense Nurit Kasztelan, una de esas escritoras capaces de llevar a cabo una tarea sumamente difícil: reducir la complejidad del universo a los límites tan estrictos de una sola página. Un libro que nos habla del miedo, o de la antesala que le precede, que reflexiona sobre ese gran campo de pruebas que es el lenguaje, y en el que se aborda lo global a partir de pequeñas disecciones, instantes perpetuos, «cosas menores» que resumen o explican la perplejidad y la incertidumbre de toda una vida. Para entender nuestro vacío conviene empequeñecerlo, nos explicaba Silvia Plath. Kasztelan da un paso más: «No huir del vacío, habitarlo». Aquí la clave. Por eso esta Lógica de los accidentes, más que un libro, es un refugio que el lector debería habitar desde ahora mismo.Lógica de los accidentes, Nurit Kasztelan (Ediciones Liliputienses, 2015)

El algoritmo de Ada, James Essinger (Alba, 2015)

Defensa de Ada Byron como la primera programadora de la historia a cargo de James Essinger. Hasta ahora se había considerado a esta matemática, hija del ilustre poeta, como la mera secretaria del matemático Charles Babbage, creador de la inacabada máquina analítica en la que trabajó durante dos décadas y en la que el gobierno británico invirtió el equivalente a dos fragatas de guerra sin contraprestación alguna. Cuenta el proceso en que Ada planteó por primera vez la diferencia entre datos y procesamiento dando lugar a la arquitectura de los ordenadores que conocemos hoy en día.

El algoritmo de Ada, James Essinger (Alba, 2015)

Yo, chatarra, etcétera, Alberto Santamaría (El Gaviero Ediciones, 2015)

Para leer a Alberto Santamaría conviene tener un lápiz bien cerca, porque buena parte de lo que escribe nos empuja a subrayar versos o a anotar ideas en los márgenes. También en su último libro, Yo, chatarra, etcétera, sentiremos el impulso de registrar nuestra propia lectura. Los poemas de Alberto Santamaría se encaminan a provocar un temblor, envuelto en interminables círculos de intriga, en donde todo se cuestiona, también el lenguaje. Lo que nos rodea siempre es susceptible de convertirse en metafísica, incluso aquello que, a simple vista, pueda resultar insignificante. Por eso el paisaje de sus poemas ofrece tantas posibilidades, porque su autor logra hacerlo estallar, disparándolo en múltiples direcciones. Yo, chatarra, etcétera puede leerse como un nuevo blues castellano, una apasionante road movie que alberga leyendas ocultas, efímeras y pasajeras, apenas entrevistas por el retrovisor de un coche. El tipo de paisajes que continúan en nosotros cuando avanzamos por la misma carretera.

Yo, chatarra, etcétera, Alberto Santamaría (El Gaviero Ediciones, 2015)

Publicado en enero 2016, recomendaciones.