COLECTIVO ¡HOSTIA UN LIBRO!: «Los libros y el cachondeo parecen dos cosas distantes, pero no tienen por qué ser opuestas»

Por FERNANDO CLEMOT

Teníamos ganas de hablar con el colectivo ¡Hostia un libro!, que desde hace unos años está a la cabeza de alguna de las iniciativas más arriesgadas e interesantes del mundo del libro en Madrid, como son el Festival ¡Hostia un libro! (algo parecido a un salon des refusés de la edición) en el Campo de la Cebada de Madrid o el programa El último Moyano, en directo desde la Cuesta de Moyano, rodeados de libreros y compradores. El colectivo lo forman Elisabeth Falomir, Francisco Serrano, Alberto Haj-Saleh, Pedro Toro, Merche Montero y Andre Terán. Nos reunimos en Lavapiés con tres de ellos (Elisabeth, Alberto y Merche) y conversamos sobre sus iniciativas actuales y de futuro.

El programa de radio El último Moyano es una idea muy singular, ¿cómo surge?

ELISABETH: Los orígenes, sí. El germen del programa yo diría que es un podcast que hacíamos en El Estado Mental. Me reuní con Bruno Galindo y me dijo, ¿qué se os ocurre a HUL para hacer en formato podcast? Y lo que hacíamos entonces era diez minutitos de magazine cultural pero el centro del programa consistía en invitar a dos autores a hablar sobre un libro y había una pequeña lucha dialéctica. Por ejemplo Alberto Olmos contra Nere Basabe o Ernesto Castro, pues no recuerdo contra quién.

ALBERTO: Matías Candeira vino también alguna vez…

ELISABETH: Es verdad. Las novedades editoriales nos permitían hacer esos combates dialécticos defendiendo o atacando alguna novedad.

ALBERTO: A partir de ahí cerró la radio de El Estado Mental y muy poquito después, cuando se dio por reunir lo que se llamaba Territorio Moyano, que era un grupo de agentes culturales que se concertaron con el ayuntamiento para revitalizar un poco la Cuesta y darle una pátina cultural más allá de la mera venta de libros, que hubiese actividades, que hubiese charlas, ver qué se podía hacer, surge la idea de hacer la Cafetería y un montón de cosas. Y entonces como proyecto piloto desde HUL venía la idea de presentar libros. Se presentaba entonces el libro de Jesús Carrasco que era La tierra que pisamos y coincidiendo con eso se nos ocurrió hacer una versión del programa de radio de El Estado Mental, allí, montando un escenario, con una banda de música y un presentación-entrevista con Jesús: un pequeño programa de radio alrededor de esa entrevista. La lucha posicionándose sobre el libro lo hicieron Lorena Maldonado con otro cómico, sólo que no se habían leído el libro ninguno de los dos. En ese programa se entrevistó a Jesús Carrasco, se hizo la parte de música, el espectáculo de lucha sobre el libro y ese programa fue la base de lo que se dio en llamar El último Moyano.

ELISABETH: Había un poco de performance, estaba a caballo entre la presentación de un libro, que efectivamente lo estábamos haciendo, pero desde luego no era el emplazamiento habitual de una librería o algo parecido. Había un guión más parecido a un programa de radio y luego la presencia de humoristas que daban un toque totalmente distinto.

MERCHE: Luego también había un juego de palabras entorno a que el colectivo se llamaba Territorio Moyano. La Cuesta de Moyano parecía también que era un territorio en extinción. También Moyano y mohicano son palabras que se parecen y todo parecía que nos llevaba a un lugar que está por extinguirse, un poco como el Viejo Oeste americano y de ahí entró toda la imaginería del western como una parte fija del programa.

Un momento de la grabación de uno de los programas de «El último Moyano».

El primer programa fue en febrero del 2017, hace dos años.

MERCHE: Así es. Fue en febrero de 2017

ALBERTO: Abre M21 Radio en ese mismo 2017. Nosotros ya estamos haciendo actividades culturales en la caseta número uno de la Cuesta de Moyano, a través del Ayuntamiento y se nos ocurre plantear esto que había nacido con El Estado Mental y que había continuado con lo de Jesús Carrasco y pensamos, ¿oye, esto podría tener cabida dentro de la parrilla de M21 Radio? Y nos sentamos delante de la dirección, se lo comentamos al Director. Le gustó ese programa de libros en directo (aunque es un falso directo) en la Cuesta de Moyano, nos dijeron que sí y llevamos ya dos años con el proyecto.

Una de las cosas que más llama la atención del proyecto es el lugar. ¿Qué creéis que aporta el lugar al programa? También estaría la interrelación con los libreros, algunos que llevan muchos años allí…

ELISABETH: Lo mejor sería pensar, como idea, ¿qué puede hacer el programa de radio para ayudar a la Cuesta de Moyano? Esa es la base. Pero desde luego lo que hace la Cuesta por nosotros es muchísimo porque muy a menudo, pese a que tenemos férreos defensores y espectadores que vienen al programa habitualmente, en realidad buena parte de nuestro público son paseantes de la Cuesta. Gente que va de camino al Retiro, que se está dando una vuelta para buscar libros de viejo o de segunda mano y de repente ve que en ese libro donde vas a comprar libros viejos también se hablan de novedades, van autores a hablar de sus libros. Es un lugar donde se amplía y se genera el debate.

ALBERTO: Los libreros de la Cuesta son peculiares porque es peculiar tener una caseta siempre al aire libre, llueve o truene, o haga cuarenta y cinco grados. Son personajes especiales y yo creo que a la mayoría les caemos bastante bien y están contentos de que estemos allí. En sí el programa es cultural, es sobre libros, vienen autores y autoras en algunos casos muy reconocidos y eso siempre viste. Siempre hay alguien que no le parece tan bien, pero son treinta casetas y eso es lo normal.

MERCHE: Durante un tiempo también los libros que tenía la Cuesta estaban integrados en el programa, había una sección sobre libros especiales que habíamos encontrado, que recomendaban los libreros. Algún libro muy especial se vendió a partir de que hablamos de él, como una Guía Michelin, del 1936, el año en que empezó la Guerra…

Alberto Haj-Saleh, Merche Montero y, reflejada en el espejo, Elisabeth Falomir durante la entrevista.

Lleváis ahora dos años. En este tiempo, ¿qué ha cambiado?  ¿Se ha ido adaptando el formato, ha ido cambiando?

ELISABETH: Sí, es verdad que ha habido cambios, ha habido modificaciones, y ha habido mejoras en detalles, estamos muy enfocados en mantener un ritmo dinámico para el espectador, pero en el fondo siempre hay lo mismo: un inicio de magazine cultural, actualidad literaria, tenemos un par de secciones sobre curiosidades, tenemos la «polemiquita» de la semana, que es el recordatorio de que en redes la gente se ofende constantemente, las puyitas entre autores… y luego hay una sección de deportes (Alberto: Esa la hago yo.) … pero realmente las dos patas son las dos entrevistas y el hilo conductor sería ese magazine literario en clave de western. Es la gran metáfora que sobrevuela el programa que es fingir que estamos en el lejano Oeste, que ruedan los estepicursores por ahí, que aquello es un territorio medio hostil donde treinta irreductibles tipis resisten las inclemencias.

ALBERTO: Yo creo que quizá lo que se note más sea nosotros mismos. Creo que somos mucho más fluidos ahora que al principio. Nuestra interacción con el público de la Cuesta es constante, al principio era más rígida y ahora hasta nos han quitado el micro alguna vez para hablar sobre Algeciras. Esto ha pasado.

ELISABETH y MERCHE: Son los espontáneos. Esto pasa, sí.

ALBERTO: El programa se ha asentado en un formato de doble entrevista, una larga y otra corta y antes la entrevista corta (que era la llamada “de los boquerones”, porque Ramón Gómez de la Serna llamaba a la Cuesta “la Cuesta del Boquerón” porque decía que un libro valía allí lo mismo que una tapa de boquerones en vinagre). Los boquerones para nosotros son las personas que pululan por el espacio mental que sería el Territorio Moyano y poco a poco se ha convertido en una sección dedicada a gente que hace movidas interesantes en Madrid. Desde el Festival de Cine y Mujeres, una cómica que hace un micro abierto, cosas distintas, en nuestra línea, esa sería ahora esa segunda entrevista.

MERCHE: También ahora en El último Moyano se presta atención a otras formas de escritura que no son libros explícitamente, entra el cómic, entra el guión de cine, de televisión, el teatro, etc. Se ha ido ampliando, se presta atención no sólo al libro.

ELISABETH: Han venido guionistas, como los del Club de la Comedia…

ALBERTO: Ilustradores de portadas hemos tenido también.

«Nuestro programa ha conseguido hablar con total libertad de los libros que nos ha dado la gana, quitándole algo de impostura a la literatura, que a veces parece que tenga que tener un formato muy sesudo o serio»

Si tuvierais un control sobre la evolución del programa, ¿qué os gustaría? ¿Qué fuera más largo, más secciones? De cara al futuro.

ELISABETH: De cara al futuro de hecho van a haber cambios. Con la nueva dirección de M21 nos han propuesto hacer un programa más largo con lo que ahora, a partir de marzo, el programa pasará a durar dos horas.

ALBERTO: Será un magazine más cultural. Mantendremos una primera parte relacionada con los libros pero podremos hablar de muchas más cosas.

ELISABETH: La verdad es que ha habido mucha flexibilidad y nos las hemos apañado para hacer las cosas que hemos querido. Por ejemplo pensamos que sería interesante hacer un programa especial deportes y acabamos haciéndolo en el Centro Dotacional de Arganzuela, en la piscina. Por lanzar ideas, creo que hacer radio en la calle es algo apasionante y que se puede estirar hasta hacer mil cosas diferentes. Pensamos hace poco lo interesante que sería hacer una radio itinerante por los distintos mercados de Madrid. Cada semana en un mercado. Es muy estimulante tener ese ruido de fondo, se crearía un programa vivo, con interacción.

ALBERTO: Hay una cosa que hacemos de siempre y es que el programa es grabado pero es en directo, no tiene edición. Como mucho se ha recortado unos segundos si nos hemos pasado del formato, quitando silencios, y así aparecen personas que te cogen el micro o que nos de la risa o que Murcia, la perrita de Sabina Urraca, nos coma los cables en mitad del programa. Todo esto ha pasado. Lo que nos ha prometido la nueva dirección es tratar de que sea directo real, que se escuche a la vez que se hace y esto estaría muy bien.

Lleváis cincuenta y muchos programas al aire libre. En vuestro caso también la climatología influirá…

ELISABETH: ¡Mi pregunta favorita! Ha habido viento, ha habido lluvias, y no sé si recuerdas este pasado otoño que hubo una amenaza de huracán que fue la culpable de nuestra única cancelación del programa

MERCHE: Sí, había una alerta…

ALBERTO: Hemos tenido un diluvio universal en el programa que vino de invitado Noel Ceballos. Lo que ocurre es que Noel es una persona muy optimista y aunque llovía, hacía viento y pintaba todo horrible, él decía que así era la radio auténtica…

ELISABETH: La verdad es que los inviernos han sido lo que ha pesado más. Contamos con la buena voluntad del público o los invitados, como la escritora Marta Sanz que tenía frío, se le caía el moquillo y hacía chistes sobre ello.

MERCHE: A mí una de las cosas que más me gusta del programa, y le ocurre lo mismo al Festival ¡Hostia un libro!, es que mezclamos lo lúdico y lo literario. Creo que el programa ha conseguido lo mismo: hablar con total libertad de los libros que nos ha dado la gana, incluso de cosas minoritarias, pero de una forma lúdica; quitándole algo de impostura a la literatura, que a veces parece que tenga que tener un formato muy sesudo o serio. Y ese espíritu se contagia un poco. Se diría que un programa de libros ha de ser algo estático, pero creo que hemos conseguido que no lo sea, la gente pasa y se queda.

¿Y qué creéis que aporta el formato de la radio? ¿Algo que no pueda aportar una revista o una web?

ALBERTO: Yo creo que escuchar las voces siempre es algo que está muy bien. Por ejemplo, en deportes una de las grandes cosas que ha aportado el canal Bein LaLiga ha sido que se vea la trastienda, hablar a los futbolistas en el vestuario. Esa parte de improvisación, de realidad explícita, siempre está muy bien. No creo que haya muchas entrevistas en revistas o web que gasten la mitad del tiempo en no hablar del libro presentado y eso en el programa lo llevamos muy a gala, hablamos a menudo de cualquier cosa que no sea del libro.

Después de tantos programas, ¿hay alguno del que tengáis un recuerdo especial, que lo recordéis especialmente?

MERCHE: Yo me lo pasé muy bien con el dibujante de cómic Paco Alcácer. Ese sería uno de mis favoritos.

ALBERTO: Para mí sería el de Rita Indiana, que es una gran estrella internacional. Ella es una persona tímida pero nos dio mucho juego y yo era un verdadero fan. También a Pilar Adón, ella decía que estaba muy sorprendida, y dijo algo que creo que nos define, dijo sois muy poco serios pero muy rigurosos.

ELISABETH: Para mí dos. Uno fue el de Marta Sanz, que es el más cercano, vinieron fans incluso. Ella estuvo con una humildad desarmante. También me gustó escuchar, casi pensar, a Isaac Rosa y también a Jordi Costa, que estuvo impecable. Me resulta muy interesante también ver a autores cuyo discurso está atravesado por un eje político.

Os habéis caracterizado por buscar en el mundo del libro formatos muy innovadores y, a aparte de El último de Moyano, otro ejemplo sería el Festival ¡Hostia un libro! ¿Qué creéis que aporta este tipo de formatos menos rígidos, más lúdicos, en que también aparece el boxeo, la esgrima?

ELISABETH: Pedro es el ideólogo. Su voluntad siempre es desapolillar y por eso va buscando, vamos buscando, duplas sorprendentes que puedan combinar o sorprendan.

ALBERTO: Cuando se formó ¡Hostia un libro!, éramos cuatro, ahora somos seis, yo era editor, Elisabeth también, Francisco era escritor. Pedro era el único que no venía del mundo de los libros pero sí el de los eventos. Nosotros estábamos relacionados con el libro pero también nos gustaba el cachondeo, que parecen dos cosas distantes pero no tienen por qué ser opuestas. Para la feria del libro era importante cómo hacer algo distinto, quitarle esa gravedad, lo ampuloso y yo creo que leer es disfrutar y leer no tiene por qué estar asociado a esa gravedad y en estos festivales tratamos de quitarle esa parte que no es siempre necesaria.

MERCHE: También atrae gente joven, lo que es una buena noticia. También es un espacio donde los padres se pueden traer a los hijos, para comprar libros o ver lo que hacen los pequeños editores. Una feria tradicional puede ser un lugar un poco estresante para moverse y raramente se te ocurriría a pasar la tarde con tus hijos. El objetivo era crear un entorno más desenfadado y puede que así venga gente que difícilmente vendría de la otra manera.

ALBERTO: También se crea una dinámica más horizontal. Desde el fanzine más modesto, fotocopia de un euro a tener al lado a Periférica. Y esta horizontalidad también se reproduce en el público y así puedes encontrar desde alguien que saca cien ejemplares de su libro a Rita Indiana.

Personalmente la primera noticia que me llegó de Hostia un libro era que era algo así como el salón des refusés de las editoriales. ¿Hay algo de esto?

MERCHE: Y un poco es así…

ELISABETH: La feria tiene un reglamento y unas líneas de acceso, también económicas que favorece eso. Se evitan mucho todos los gastos de estar agremiados, los gastos tremendos de una caseta en la Feria del Libro. Aquí nos apetecía fijarnos un poco más en la edición a pequeña escala pero también en cosas muy interesantes que se pudieran estar haciendo en autoedición. No sólo fanzineo, sino también gente que está haciendo cosas llamativas fuera de los grandes grupos editoriales o las redes de distribución. También hay gente como Ana Galván, que ha publicado hace poco en The New Yorker

¿Cuántas casetas hubo en la última edición? También ha cambiado la situación del espacio y el Campo de la Cebada se está empezando a edificar.

MERCHE: Había cien, no ciento diez, contabilizamos lo que llamamos mesas. El Festival ¡Hostia un libro! nace y crece relacionado con el espacio del Campo de la Cebada porque ese espacio unifica todas las cualidades que nos interesaban. La horizontalidad, era una cesión municipal del espacio en una asamblea a través de la asociación de vecinos del barrio, también hay una autofinanciación. Es muy difícil que haya otro espacio que pueda unificar otras cualidades. Se han creado otras iniciativas paralelas que nos han permitido pensar en otras formas de festival. Ahí está por ejemplo el FAV (Festivalito de Autoedición de Villaverde) que nos permitió periferizarnos un poco, no sólo pensar que Madrid es el centro y ya está, que existen los barrios, que no todas las actividades tienen que pasar por el centro. De momento no pensamos en alternativas serias a lo que era ¡Hostia un libro!.

ALBERTO: Ya el año pasado el HUL no se hizo en junio, porque el Campo de la Cebada estaba cerrado, sino en octubre. La Cebada dejó de ser un espacio gestionado por las asociaciones de vecinos y pasó a ser un espacio controlado por el Ayuntamiento y ya entonces pensamos que el Festival HUL debía desaparecer con el Campo de la Cebada. Finalmente, en septiembre, decidimos pedirlo, se hizo el festival pero ya con una sensación de fin de fiesta. Vino más gente que nunca en esta edición de 2018. Han sido cinco años, ahora se va a edificar el espacio y el festival acaba con el espacio.

MERCHE: Nos tenemos que reinventar. Estamos a principios de año, continuaremos con la programación de la Cuesta de Moyano todo el año, continuaremos con la radio todo el año. Hay actividades que no se ven tanto como talleres, masterclass, charlas, grupos de trabajo. Vamos a intentar creando festivales, todo esto se irá viendo en los próximos meses.


Este artículo fue publicado en Quimera 427-428, julio-agosto de 2019.