Quimera Voces #7

Entre Guinea y León: Nuevas formas de leer mapas

En este episodio, la literatura sale hacia el exterior de lo exterior con dos guías excepcionales: Pere Ortín y Elías Gorostiaga.

Pere Ortín, periodista que ha trabajado en TVE, en La Vanguardia, y otros muchos medios, que ha sido también guionista, profesor y maestro de periodistas, acaba de presentar Diez mil elefantes, una novela gráfica escrita mano a mano con Nzé Esono Ebalé.

Unos documentos gráficos guardados en la Filmoteca Nacional pusieron a Pere Ortín tras la pista de Manuel Hernández Sanjuán, un fotógrafo y documentalista que en los primeros años del franquismo recorrió Guinea Ecuatorial con la mirada de un expedicionario clásico. La indagación lo llevó hasta Almería, y allí pudo conocer al artífice de aquel viaje por el territorio de la antigua colonia española. En medio, 70 años en los que el mundo había cambiado las maneras de mirar los mapas, y por supuesto, el modo en que primer mundo y tercer mundo debían entenderse.

Podría haber sido un trabajo de tipo historicista, una reconstrucción de unos hechos bien acompañados de ilustraciones y habría sido igualmente una gran obra. Pero en manos de Pere Ortín, esa investigación solo podía contarse con la perspectiva de un periodismo crítico, inclemente: la historia relatada es, en efecto, la de aquella expedición de 1944 con la que el régimen quiso darse la dimensión de un incipiente imperio colonial, pero quien hará el relato será un habitante de Guinea, lo que supondrá un segundo plano que condicionará la semiótica de la historia. El choque entre el mundo blanco y el africano, el desconocimiento de aquella cultura milenaria, el devenir azaroso de la política posterior que han dado forma a la Guinea Ecuatorial que conocemos hoy, toma forma de novela gráfica en esta edición de Diez mil elefantes, publicada por Reservoir Books.

En la charla que mantuvimos con él en Quimera Voces, Pere Ortín analiza aquella expedición, pero también narra su encuentro con Manuel Hernández Sanjuán -con algunas sorpresas desveladas en exclusiva- y, sobre todo, hace lo que más le gusta, que es disertar sobre el ser del periodismo en el S. XXI. Según él, el periodismo no puede limitarse a la transmisión y divulgación de datos, sino que tiene que ir mucho más allá y problematizar tanto su método como su concepto. En esa línea habla de lo que él denomina Periodismo Dadá, mucho más una idea desestabilizadora que un movimiento organizado.

Regreso al pasado

Derbi es el nuevo poemario de Elías Gorostiaga (Ondina Ediciones). Se trata de un viaje a la adolescencia, pero también a paisajes que ya no existen, que son otros. Puede leerse también como un intento de resituarse en el mito de origen, en el instante cuando nace el hombre como individuo que se define como un estar frente al mundo. En ese tránsito, Elías Gorostiaga -actualmente afincado en Hospitalet del Llobregat- regresa al León de su infancia, a los pueblos anteriores a los mapas y a las gentes anteriores a los fantasmas, los únicos que siguen mirando desde detrás de las cortinas y fiscalizan el paso del tiempo.

Con influencias de Christian Bobin, Edgar Lee Masters, John Fante, Raymond Carver o Sam Shepard, Gorostiaga ha tallado un bajorrelieve que es un homenaje a quienes sostuvieron el mundo durante una generación de luchadores sin épica. A todos ellos los designa a la perfección esa marca que fue también un icono de clase trabajadora. Evita, con todo, el canto melancólico y autojustificativo, y acaba hablando en los poemas finales a los hijos, los herederos, quienes abren el siguiente eslabón y de esa forma impiden que eclosione el rito de las lamentaciones por el fin de un mundo.

El propio Elías Gorostiaga lee varios de esos poemas. El último de ellos da pie a una canción que canta el rockero alicantino Gato Urbina.


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