Editorial #507 - Habitar las sombras y los simulacros
- Jofre Casanovas

- hace 5 días
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por Jofre Casanovas
Habitar las sombras y los simulacros
En un mundo perfecto, tal vez las palabras y las imágenes estén unívocamente ligadas a un referente, a algo real que se supone está detrás. Todo referente nacería prometiendo señalar algo que está ahí, fuera del lenguaje, esperando ser nombrado. En la alegoría platónica, las sombras en la cueva no son solo un reflejo degradado del mundo verdadero, sino el primer indicio de que toda relación con lo real se encuentra mediada, filtrada y escindida. Los referentes que crean las sombras se intuyen pero son inaccesibles, y una sombra puede designar una miríada de posibles referentes.
La modernidad literaria ha hecho de este intervalo un campo de exploración. La idea de simulacro señala el momento en que las imágenes y los relatos ya no reflejan una realidad previa, sino que empiezan a producirla. El simulacro no falsifica lo real sino que lo sustituye, inestable y dudoso, sin que haya un original al que volver. El referente se convierte entonces en efecto, no en causa. El mapa que precede al territorio en Borges, la huella fotográfica que en Barthes certifica un “eso ha sido” ya perdido, el archivo foucaultiano que construye el pasado depositado en él… todos ellos son dispositivos donde el referente se vuelve móvil, relacional, abierto a la reinterpretación. Y, en la contemporaneidad de la posverdad, la fabricación de evidencias y la circulación de ficciones intensifican las prácticas críticas que examinan y reinventan esos vínculos.
El referente prolifera de forma mudable y abre, entre signo y mundo, un espacio de indeterminación que no debe leerse ni como déficit ni como pérdida, sino como condición productiva de la cultura.
La constelación de este número se articula en torno a este referente dudoso, donde, de la incierta relación entre signo y mundo, emergen nuevas formas de imaginar, archivar, describir, reescribir y narrar. Hablamos con Juan Cárdenas sobre los artificios y constructos que sustentan la realidad. Pere Ortín desmonta el imaginario africano construido desde Occidente en su avance, un híbrido de cómic, collage y ensayo visual. Eduardo García Nieto nos lleva, junto con Stanislaw Lem, de un libro inexistente a otro, mostrando hasta qué punto la crítica puede generar sus propios objetos. Nora Ancarola nos revela qué implica trabajar con archivos textuales tan inestables como los de los museos, y los espacios que se abren. Jorge Caballero Ramos, Jorge Carrión y Anna Giralt Gris nos adentran en la adaptación cinematográfica hecha con inteligencia artificial de la novela Membrana, interrogando qué sucede cuando el referente literario se transforma en patrón procesable. El texto firmado por J. Casri traza inquietantes paralelismos en los procesos mentales y los algorítmicos que generan imágenes en nuestra mente y en una pantalla desde el referente intangible de las palabras. Conversamos con Joan Fontcuberta sobre cómo la fabricación de referentes puede operar a modo de estrategia crítica y no solo como engaño. Y Elina Cerla se interna en los bestiarios para explorar la potencia de lo fantásticamente híbrido y cómo pueden ampliar los límites de lo real y lo imaginable.
Lejos de señalar un mundo sin referentes, este número invita a pensar en una cultura donde habitar el referente dudoso supone aceptar que toda referencia es una relación en movimiento, un proceso lleno de potencialidad más que una garantía. Y quizá sea en esa movilidad donde la literatura encuentra hoy uno de sus espacios más fascinantes.













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