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Editorial #510 - La quimera del autor

por Jofre Casanovas


La teoría literaria lleva décadas enterrando y desenterrando al autor, decretando su muerte para preguntarse después bajo qué forma regresa. Sin embargo, acaso convenga reformular ese crimen porque el autor no murió ya que, en rigor, jamás estuvo vivo como ente corpóreo. Más que ser una entidad originaria, la autoría ha funcionado como una ficción extraordinariamente útil que ha organizado la lectura, estabilizado el sentido, atribuido una ascendencia al texto y asignado la responsabilidad de este. 


Quizá sea mejor empezar desconfiando de la palabra “autor”, acto que no implica abolirla o repetir una vez más su muerte, sino preguntarnos qué pactos activamos cada vez que la pronunciamos. El autor, la autora, no es solo quien escribe, también es quien firma, quien responde, quien cobra, quien es leído como origen, quien comparece en una entrevista, quien se es- conde tras otro nombre, quien tal vez presta su popularidad y nombre a una obra ajena o quien descubre que una máquina, un médium, un editor o un fantasma han penetrado en su recinto aparentemente privado de la creación y han transmutado “su” texto. La escritura se desarrolla sobre una red de mediaciones —editoriales, técnicas, colaborativas, de influencia— que disuelven la idea de una voz originaria. Ningún texto es resultado de una única instancia. La función del autor es, en este sentido, ser el punto visible de un proceso necesariamente colectivo que queda muchas veces en la sombra. 


Los textos reunidos en esta constelación Autoría recorren estas tensiones desde ángulos diversos. Las páginas del diario inédito de César Aira muestran al autor debatiéndose con su propia condición autorial. Al conversar con Eduardo Ruiz Sosa, el autor y editor nos hace pensar la escritura desde la doble conciencia de quien crea y de quien acompaña la creación de otras personas. Andreu Navarra estudia al pensador Roger Chartier y su intento de superar e integrar la muerte del autor de Barthes. Juan Pablo Gómez Cova nos presenta al escritor falsario más prolífico de las letras hispánicas, Rafael Bolívar Coronado, autor de múltiples autores. Ale Oseguera convoca a los fantasmas de la escritura, quienes dan testimonio de su trabajo en nombre de otras personas, y Beatriz García Guirado nos acerca a la escritura de aquellos autores que convocaron espíritus del más allá para confeccionar su obra. María Garay Arriba nos adentra en la evolución de la autoría generada mediante software en las formas de la poesía de programación en código abierto. En el diálogo mantenido con Remedios Zafra, la escritora y pensadora nos conduce hacia las condiciones digitales, laborales y feministas de la autoría contemporánea. Eva Güell Ferré disecciona la crisis de confianza que el concepto autor genera en un mundo transformado por la inteligencia artificial y qué consecuencias legales genera para la autoría su irrupción. Almudena Lobera, nuestra artista invitada, a menudo pone en juego la idea de autoría a través de la duda, la colaboración, los desplazamientos e inversiones de público y obra, e invitando al azar en su proceso. 


Pese a problematizar la noción de “autor”, perseveramos en hablar de autores. Esta insistencia no nace de la ingenuidad, sino porque esta figura sigue cumpliendo funciones difíciles de reemplazar. Pero su eficacia no debería confundirse con su solidez ontológica. Entre la necesidad de nombrar y la imposibilidad de fijar un origen, la autoría persiste como una construcción tan necesaria como insuficiente. 


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