De "El Opoponax" a "Las guerrilleras": Wittig o la creación del mundo en el lenguaje
- Virginia Fragapane

- 1 jul
- 14 min de lectura
Actualizado: 26 jul
por Virginia Fragapane & Patricia Crespo
Una sucesión de casualidades en clave de duplicación nos condujo a este artículo. La primera de ellas —la recuperación sin censura de El Opoponax por Bamba Editorial (trad. Gudrun Palomino, edición de Claudia Villanueva) y Las guerrilleras por Tránsito (trad. María Enguix Tercero) en febrero de este año, ambas de Monique Wittig— ya ha sido celebrada y explorada por una diversidad de medios, así que la dejaremos de lado un momento. La segunda es más particular: nuestra voluntad simultánea de reseñar para Quimera cada libro. La tercera, anterior pero sintónica, la filtración en la España de 1969 y 1971 de esas primeras novelas de Monique Wittig en unas traducciones 1 que no solo censuraron partes, además encubrieron elementos constitutivos: en El Opoponax se infantilizaron los órganos sexuales, en Las guerrilleras se eliminaron todas las referencias a las vulvas, y, en ambas, los indispensables pronombres (on y elles) fueron marcados genéricamente o borrados, obviándose la intención de Wittig de neutralizar y diluir el género. [2] La cuarta, un número de Quimera sobre el doble.
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