El doble, la transustanciación, el espejo. Robert Juan-Cantavella y Óscar Gual conversan sobre la autoría compuesta
- Santiago García Tirado

- 1 jul
- 14 min de lectura
Actualizado: 26 jul
por Santiago García Tirado
Títulos como El dorado, Nadia, Y el cielo era una bestia o Detente Bala, de Robert Juan- Cantavella (Almassora, 1976) junto a otros de Óscar Gual (también Almassora, también 1976) como Cut and Roll, Los últimos días de Roger Lobus, El hombre de la mirada de piedra o Cabezahueca, su última propuesta, revelan sendas formas de posicionarse en la literatura sin deudas con las tendencias del día. Son diversos, cultivan un individualismo temático extremo, han perfeccionado en sus ya extensas obras métodos muy personales y, sin embargo, se reconoce entre ambos una pulsión creativa similar. Sabemos que entre ellos existe una simbiosis, y algo tan infrecuente en este territorio de autorías hipertrofiadas que es la literatura despierta interés. Y preguntas, más que nada, preguntas: ¿hay un desmedro de la condición de autor cuando se interacciona con otro?, ¿de qué tipo es la sinapsis entre dos cerebros en modo autoral?, ¿puede una personalidad creadora fluir mejor cuando asume su doble?, y, en ese caso, ¿se puede seguir manejando el concepto de originalidad, que parece irrenunciable cuando se habla de autoría? Para hablar de todo ello les propusimos una charla, con una sola condición: que prescindiesen de cualquier parapeto teórico, que hablasen abiertamente de la manera en que uno y otro permiten que los circuitos por donde fluye la creatividad se confundan.

Santiago: No podéis negar que planea sobre vosotros un espíritu que os tiene poseídos. La duda es si el espíritu que os posee es el mismo, o si se trata de dos espíritus muy parecidos, digamos dos espíritus primos hermanos.
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