Reseña de "Archipiélago"
- Miryam Pirsch

- 24 feb
- 3 min de lectura
por Miryam Pirsch
Archipiélago. Una formación lectora en veintinueve islas
Mariana Enriquez
Ampersand, 2025, 297 págs.
Las islas de Mariana Enriquez

Los libros sobre libros trazan caminos apasionantes y habría incontables títulos por mencionar pero la argentina Mariana Enriquez elige la imagen de la travesía por un archipiélago para estructurar su biografía lectora. Se trata de un conjunto de islas habitables donde ella misma actúa como guía para quien lee. El tránsito entre una isla y otra se realiza a través de microsecciones que funcionan como nexos esenciales (puentes, abismos, botes, redes, faros, acantilados) que conectan el ecosistema de universos literarios que la autora ha explorado.
Un eje central de su formación es el diálogo ininterrumpido que mantiene con La historia interminable, obra que sitúa en lo que denomina La isla de la Nada, donde la novela de Michael Ende demuestra que hay literatura que tiene la capacidad de dialogar con lectores de todas las edades y a lo largo de toda la vida. Puede pensarse en lecturas rizomáticas, como los laberintos que le abre la primera lectura escolar de “La casa de Asterión” de Borges que le descubrió cómo la literatura tiene la capacidad de generar más literatura, la profundidad de la ficción. Pero a pesar del contexto de esta epifánica lectura de Borges, el camino que une a Enriquez con los libros poco tiene que ver con agentes públicos o institucionales: ferias de libros de los parques porteños, manteros callejeros, fanzines, el rock, las revistas, el cine o (a partir de los 90) el acceso a compras internacionales online. Sin duda estamos frente a una lectora que le pone el cuerpo a la literatura como cuando emprende en coche el recorrido de Ciudad Juárez a Chihuahua guiada por Meridiano de sangre de Cormac McCarthy o visita cementerios y casas donde descansan o vivieron sus autores fetiche.
Cada isla puede leerse como un ensayo en sí mismo, un ensayo sobre la lectura donde se propone un recorrido lector entre textos y autores no siempre esperables pero que despiertan la curiosidad por intentar conocer esa isla antes de pasar a otra. En cada estación el recorrido forma parte de una decisión, es el resultado de una hipótesis de lectura como que la literatura política en la Argentina puede verse como una antología de literatura de terror que incluye, por ejemplo, Santa Evita de Tomás Eloy Martínez, Operación Masacre o “Esa mujer” de Rodolfo Walsh. A medida que el texto avanza, se exploran otras islas dedicadas a la abyección o lo gótico sureño, donde se hacen evidentes las influencias directas sobre su propia obra de ficción. Y más aún, hay autores con isla propia (Cortázar, Sylvia Plath, Rimbaud, Ballard, Lovecraft) como suerte de monumentos, cimientos para la autora hoy leída y premiada a lo largo del mundo. No se trata de un manual y lejos está de ser una enciclopedia; por el contrario, las decisiones y los criterios no son académicos (la autora resalta que sus estudios universitarios no han sido en Letras) sino una construcción íntima y personal basada en una conexión de carácter esotérico y estético que no reconoce justificaciones de la teoría ni de la crítica literaria. Enriquez apela a sus propias herramientas de análisis para posar la mirada en aquellos aspectos que la atraen como lectora y la nutren como escritora, donde Moby Dick puede ser leído como un libro de magia negra.
Quienes frecuentan la literatura de la argentina se encontrarán esta vez con una prosa diferente, más cercana a la aguda primera persona de sus colaboraciones para el diario Página 12 que a los barroquismos de Nuestra parte de noche. Este archipiélago dibuja un mapa para volver a leer a Enriquez, para buscar referencias pero también una invitación para seguir leyendo a los y las escritoras que lee y alguna vez leyó Enriquez.














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