top of page

Número 515 · Noviembre 2026 - Escribir con luz

hace 11 minutos
3 min de lectura

Este número de Quimera






Escribir con luz


Hace dos siglos, en los experimentos de Nicéphore Niépce, considerado uno de los padres de la fotografía, la luz requería una larga exposición para dejar su huella sobre una placa. Hoy bastan unas pocas palabras para producir, en segundos, una imagen fotorrealista de algo que nunca estuvo ante ninguna cámara. Entre la heliografía y el prompt se extiende una historia marcada por el auge de la cultura visual, la proliferación ubicua de las imágenes y una larga disputa por la primacía cultural entre palabra e imagen. Esta contraposición puede remontarse hasta el célebre ut pictura poesis de Horacio —como la pintura, así la poesía—, fórmula que la tradición convirtió en una comparación entre lenguajes y, con frecuencia, en una rivalidad. Quizá, la cuestión más interesante no es decidir cuál imita a cuál o tiene mayor valor representativo o poético, sino observar qué sucede en el diálogo entre ambas. Y, curiosamente, la propia palabra fotografía une sendas prácticas con su ambivalencia etimológica y su significado de escribir o grabar con luz. 


Así, imagen y texto no se funden en una síntesis pacífica, pero tampoco ocupan áreas completamente separadas. W. J. T. Mitchell analizó la relación entre palabra e imagen y cómo una altera la otra, y distinguió tres estructuras: imagen/texto para indicar obras con una fractura entre ambos lenguajes, imagen-texto para denotar una relación entre ambos e imagentexto para obras que combinan y unen ambos elementos visuales y verbales. Un pie de foto puede anclar o alterar el sentido de una imagen y un relato pue- de imaginar o recrear aquello que una imagen fija no es capaz de mostrar. En la actualidad, la palabra puede preceder incluso a la imagen y producirla mediante la inteligencia artificial. La IA, además, nos obliga a reformular no solo la epistemología y ontología de la fotografía, también la relación entre imagen y texto. 


Los textos reunidos en esta constelación recorren algunas de estas relaciones. En diferentes artículos, Fernanda García Lao, Patricia Rico León y Ruben Venzon exploran la fotografía como detonante de ficciones de la narrativa actual, desde Breton, Sophie Calle y Annie Ernaux hasta las polaroids de Desierto sonoro. Paco Gómez traslada este diálogo a la creación y diarios de viaje. Nea Ehrlich explora la relación cada vez más compleja entre la imagen y su referente. Las entrevistas a Kate Zambreno e Hito Steyerl abordan el trabajo con imágenes y su crisis de credibilidad. Annalisa Mirizio nos introduce al montaje horizontal de voz e imagen en el cine; Jorge Carrión interroga la separación que Valérie Mréjen mantiene entre sus identidades de escritora y artista visual. Finalmente, Joan Fontcuberta y Franc Aleu recurren a la inteligencia artificial para recrear el imaginario de Jules Verne y nos llevan del grabado a la imagen posfotográfica digital. 


Doscientos años después de Niépce, la imagen ya no puede pensarse solo como la huella de algo que estuvo ante la cámara. Entre ser un rastro y una simulación, la captación de algo que estuvo allí y una ficción, las palabras aún pueden orientar cómo miramos y nuestra relación con las imágenes. No se trata, por tanto, de resolver la disputa entre lo visible y lo legible, sino de aprender a leer las relaciones —estéticas, históricas y políticas— que ambos construyen. Aprender a hacerlo será, seguramente, cada vez más necesario. 

 




Sumario



  • Escucha y consulta el número

    Consigue el número 515 de Quimera

    Disponible en papel, digital y para suscriptores digitales.



Comentarios


Otras quimeras

bottom of page